
Sentada, al borde de todo,
sobre un colchón resignado
a los resortes ajenos,
asusta presencia.
Su soledad no tiene fin
apunta a su espalda
y celebra el cuarto.
Es tarde y la luz de la noche está apagada.
Ni despojada piensa en el descanso.
De qué sirve ya desvalijarse.
Su soledad no tiene fin,
aureolada como una santa,
la hostiga.
Es tarde y la luz de la noche está apagada.
No hay ruido de heladera que arrope.
No hay poesía que calme.
6 comentarios:
Ni habrá, o apenas entre los márgenes, me temo.
Beso.
Né.-
...Celebrar el cuarto, cuando no hay heladera que arrope, ya es algo que puede terminar en fiesta...
...Besos...
No hay poesía que calme...
Que cierre!!!
Me ha gustado mucho.
Besos.
...Por cierto, Julieta, como te respondo en el blog del trompetista, he estado viendo en facebook las fotos de tu sur, y es tal y como me lo imaginaba...
...Besos...
Estimada Poetisa:
Excelente texto, un placer leerte.
Abrazos fraternos en Amistad y Poesía verdaderas,
Frank.
No conocía tu obra.
Muy bello poema (no lo digo por reciprocidad sino porque así lo pienso).
Hooper siempre inspira.
Felinamente
Lu
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