Y la euforia, ¿acaso es esto?
Enrojecernos solamente.
Solamente telas sin sombras.
Letales y completamente en pelotas.
Digo con la piel, así como me ves, digo.
Así, dibujo en este cuarto un faro.
Arderá a las doce en punto,
atenuando la mitad de un caramelo.
(¿Y acaso tiemblo por lo ardido?, ¿por lo frío?)
viernes, 9 de abril de 2010
sábado, 23 de enero de 2010
Tiburones, canciones y veleros.
Vamos, que nada te pido.
Salvo exclamaciones.
Sólo tiburones en mi cuerpo.
Ni el tormento suspendido.
Que llegue la noche con su cáncer.
Que inunde la lluvia esta nube de locura.
Que venga.
Vamos, nunca nada te pido.
Salvo embarcaciones.
Sólo canciones subterráneas.
Ni el ánimo abatido.
Que llegue esa brisa finita.
Que invada esto que soy.
Que venga.
Salvo exclamaciones.
Sólo tiburones en mi cuerpo.
Ni el tormento suspendido.
Que llegue la noche con su cáncer.
Que inunde la lluvia esta nube de locura.
Que venga.
Vamos, nunca nada te pido.
Salvo embarcaciones.
Sólo canciones subterráneas.
Ni el ánimo abatido.
Que llegue esa brisa finita.
Que invada esto que soy.
Que venga.
viernes, 6 de noviembre de 2009
Lunes
Esta ciudad con su cáfila de ruidos,
sucumbe en el asfalto.
Esta ciudad hipocondríaca,
unta, a mano alzada, perros en celo,
que ladran en las alcantarillas.
sucumbe en el asfalto.
Esta ciudad hipocondríaca,
unta, a mano alzada, perros en celo,
que ladran en las alcantarillas.
Esta ciudad poblada de fantasmas,
enamoradiza y sola,
reserva una alfombra verde
en la que te leo,
hoja por hora,
hasta secarme
y crepitar.
enamoradiza y sola,
reserva una alfombra verde
en la que te leo,
hoja por hora,
hasta secarme
y crepitar.
jueves, 22 de octubre de 2009
3.13 am.or

¿Sabés qué es lo que pasa?
Esta frazada de patos y avestruces
salpica todo el sur
arrastra a la orilla tu nombre.
¿Sabés qué es lo que pasa?
La luna hace jueguito
mastica una aceituna
y escupe corazón.
Todo esto me pasa a mí esta noche.
Todo este chillido
de vos.
Y es tarde o sigue siendo de noche.
Y extraño que me toques el pelo.
(cómo extraño que me toques el pelo.)
Esta frazada de patos y avestruces
salpica todo el sur
arrastra a la orilla tu nombre.
¿Sabés qué es lo que pasa?
La luna hace jueguito
mastica una aceituna
y escupe corazón.
Todo esto me pasa a mí esta noche.
Todo este chillido
de vos.
Y es tarde o sigue siendo de noche.
Y extraño que me toques el pelo.
(cómo extraño que me toques el pelo.)
lunes, 5 de octubre de 2009
¡Hay Puente!
Hay puente y detrás
la tarde pintarrajea un beso
abatido por el vértigo.
la tarde pintarrajea un beso
abatido por el vértigo.
Por el vértigo a caer
de todo corazón al barro,
al agua o a las piedras.
Hay puente y existencia
que asoma desde una viga.
Andina, se cala entre tus pies,
por el vértigo a caer
de todo corazón al barro,
al agua o a las piedras.
Hay puente y detrás
tambalea la vida.
jueves, 10 de septiembre de 2009
A la espera
Esas plantas envueltas a los fierros del balcón.
Pasmadas y regaladas a las tardes tristes.
Ahogadas en mesetas berretas,
barridas sin silbido ni canción.
Todas ellas estarán ahí,
fecundadas de sentido.
Partícipes del beso y el violín.
Esa cara que no dice nada y a mí me dice todo.
Reservada, culmina mis tardes tristes.
Salada, besa mis vidriecitos,
temblequeando a fondo.
Quedará ahí.
A la espera del telón.
Enfundado hasta la nariz.
Esas plantas envueltas a los fierros del balcón,
quedarán ahí.
Esa cara que no dice nada y a mí me dice todo,
quedará ahí.
Para ser, algún día, victorianas y hermosas.
Para ser, algún día, triunfantes.
Para ser.
Pasmadas y regaladas a las tardes tristes.
Ahogadas en mesetas berretas,
barridas sin silbido ni canción.
Todas ellas estarán ahí,
fecundadas de sentido.
Partícipes del beso y el violín.
Esa cara que no dice nada y a mí me dice todo.
Reservada, culmina mis tardes tristes.
Salada, besa mis vidriecitos,
temblequeando a fondo.
Quedará ahí.
A la espera del telón.
Enfundado hasta la nariz.
Esas plantas envueltas a los fierros del balcón,
quedarán ahí.
Esa cara que no dice nada y a mí me dice todo,
quedará ahí.
Para ser, algún día, victorianas y hermosas.
Para ser, algún día, triunfantes.
Para ser.
lunes, 24 de agosto de 2009
El Río y su cajón

El río azul cadaveriza la mitad de mí.
Y el sol lo intenta todo friéndome un pezón.
Confundiéndolo con los ojos de un suicida.
Y él lo intenta todo como buen cabrón.
La corriente no arrastra su barba con restos de otoño;
la corriente tira de mi pelo, tira y tira,
hasta arrancar todo un verano enredado.
Me quiere tanto que pica una cebolla por mí.
Mientras yo, petrificada, casi como una muertita,
cuento piedras como azulejos de baño.
Excluida y espantada, casi como una lauchita.
Él lo intenta todo, el fuego y la risa.
Él lo intenta todo, heroico y descalzo,
rescata mi ojota del río y su cajón.
El río azul cadaveriza la mitad de mí.
Ya soy de la corriente…
Y él lo intenta todo.
Y el sol lo intenta todo friéndome un pezón.
Confundiéndolo con los ojos de un suicida.
Y él lo intenta todo como buen cabrón.
La corriente no arrastra su barba con restos de otoño;
la corriente tira de mi pelo, tira y tira,
hasta arrancar todo un verano enredado.
Me quiere tanto que pica una cebolla por mí.
Mientras yo, petrificada, casi como una muertita,
cuento piedras como azulejos de baño.
Excluida y espantada, casi como una lauchita.
Él lo intenta todo, el fuego y la risa.
Él lo intenta todo, heroico y descalzo,
rescata mi ojota del río y su cajón.
El río azul cadaveriza la mitad de mí.
Ya soy de la corriente…
Y él lo intenta todo.
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