viernes, 17 de septiembre de 2010

África suya

A las seis y media comienza, para mí, la tarde.

Cazadora de palabras mosqueantes

revientan a la hora del té

y esas manchas no salen.

¡Salvaje, no vuelvas!

Mi silueta, al igual que estas tierras,

duerme al costado del vacío.

Alguna vez, sí, habrán congeniado.

Es una gran selva el amor,

erosiona grietas y estrías

y suaviza al león.

¡Salvaje, no vuelvas!

de mi pollera, al igual que esas cebras,

te acordarás a la hora del té.

(De mi pollera, al igual que esas cebras,

¿te acordarás a la hora del té?)

martes, 7 de septiembre de 2010

Al borde de todo

Sentada, al borde de todo,

sobre un colchón resignado

a los resortes ajenos,

asusta presencia.

Su soledad no tiene fin

apunta a su espalda

y celebra el cuarto.

Es tarde y la luz de la noche está apagada.

Ni despojada piensa en el descanso.

De qué sirve ya desvalijarse.

Su soledad no tiene fin,

aureolada como una santa,

la hostiga.

Es tarde y la luz de la noche está apagada.

No hay ruido de heladera que arrope.

No hay poesía que calme.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hombre alado

Hombre, ¿qué es lo que ves y tensa tu porte?

¿Será el tormento del don

que adivina tus pies en el suelo?

¿Qué harás, hombre? Anclando lunas con tu peso de niño.

Estás vivo y te inquieta el batir de tus alas.

Transparentes pero no invisibles

declaran y sentencian

desolación.

Hombre, fruncís tu boca.

Pero es inevitable,

con mate se hincha el cuerpo.

No hay silencio posible.

Es inevitable,

tu voz siempre será ruido de calle.

¿Qué harás, hombre? ¿Anclando lunas con tu peso de niño?

viernes, 13 de agosto de 2010

El bailarín

En sus ojos sólo se ven resonancias que exasperan.

Sus ojos, grandes depósitos de la incertidumbre,

apilan inmensas extensiones de ecos propios de una voz

resquebrajada

y al acecho de lo que va a venir,

de lo que fue,

del azul al albor,

del albor al azul,

de la danza inoportuna que lo ahonda y lo despierta y lo tumba

de la luz a la sombra,

de la sombra a la luz.

Para dejarlo bailando solo,

suspendido

en el mareo de una danza que añora porque ya no recuerda.

Acá terminó todo y comenzó todo y el azul aconseja .

Y su mano, su mano escuálida, aún late y percibe

cómo haces de rayos irrumpen y atenúan su soledad petrificada.

jueves, 15 de julio de 2010

jueves, 8 de julio de 2010

Ácaros de Invierno


Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet
compartamos la hornalla
y tu boca se acomode en alguna grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.

Y nuestros cuerpos en el revuelco
del instante
se disuelven como copos.

Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet
te abrigues en mi saco de lana hasta formarse pelotitas
y tu boca sea una grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.

ya no tendremos más que revolcarnos
al instante
la pava desafina gemidos y quema café.

Te invito a que miremos juntos el solsticio:
la helada viene hacia nosotros.

Y nuestros cuerpos en el instante
revuelco
se disuelven como pocos.

Ya somos
ácaros de otros libros.

miércoles, 16 de junio de 2010

Puedo hablarte de aquel perro
abandonado en Junín,
de cómo se quedo lamiendo
mi niñez.

(Sí, verdes, más oscuros en invierno)

De los años que pisé montañas
coleccionando flechas ancestrales.
Puedo hablarte aún con timidez
del primer chico que besé.

(Sí, un montón de lunares)

De música, libros. Cuando doy
besos en los ojos
porque quiero amar o
estoy aburrida.

(No quiero estar aburrida)

Del Falcon de juguete
que dejó vendada a mi madre
hasta los ojos
y de cómo nunca más comimos fideos verdes.

Puedo hablarte también
de cómo desearía que bajes
de esa gran cúpula
y me escuches.