domingo, 21 de diciembre de 2014
viernes, 15 de agosto de 2014
Retrato de una de las voces más influyentes del Folk Por Julieta Desmarás
Marzo lo trajo y también se lo llevó. Su nombre nunca estuvo entre los mimados del folk, aun siendo referente, me atrevo a decir, de casi todos los músicos más reconocidos del género. Sin embargo, su nombre se diluye bajo el crack de las hojas que reciben el otoño. Jackson C.Frank grabó un único álbum, señal suficiente para demostrar el talento de un genio. Su vida estuvo marcada por una gran tragedia, a la edad de 11 años explotó la estufa del salón de clases, matando a 15 de sus compañeros de escuela. Estuvo 11 meses internado y sufrió quemaduras que lo acompañaron el resto de su vida. Fue así, en el hospital, como descubrió la viola y se puso a tocar. Lo que comenzó como una cosa de chico lo convirtió en culto. Jackson C. Frank fue el más grande cantautor folk durante la década del sesenta y como todo lo bueno que se preserva, casi nadie jamás lo escuchó. Fue venerado por Nick Drake, Bert Jansch, y muchos tantos otros. Dueño de una vida lastimada, y de una voz capaz de transmitir la emoción del poeta. Porque así lo era, pese a su pesadumbre e inseguridad como escritor, sabía cantar una historia.
Un buen año
En 1965, decide partir a Inglaterra. Ya para ese entonces el joven Frank contaba con varias bandas de folk en su haber. Ese año publicó su único y genial disco. Un disco producido por Paul Simon, compañero de piso durante su estadía (también compartió piso con Al Stewart) y a quien conoció y entabló amistad. Paul Simon & Art Garfunkel, una de las duplas más exitosas de la música, realizaron un cover de uno de sus temas (“Blues run the game”). Grabó su disco en tres horas en un estudio de la CBS en Londres. Cantó y tocó detrás de un biombo porque le intimidaba que lo vieran cantar. El disco fue un éxito en Inglaterra. Participó en varios programas de televisión y vendió miles de discos. Álbum que suena a la par de magnánimos como Tim Buckley, Bob Dylan, o Fred Neil; y que influiría a toda la escena musical del momento. Entre 1965 y 1967, Jackson C. Frank fue uno de los grandes nombres de la escena folk británica, dando conciertos por todo el país y abriendo camino a varios artistas. Buenos tiempos, para él y para aquellos que vieron el flash de una estrella fugaz.
Triste, solitario final
Sin embargo, si bien el álbum fue un gran éxito de ventas en Reino Unido; Estados Unidos no estaba preparado para recibir tanto talento, y tras un desastre comercial su discográfica rechazó sus propuestas para el siguiente disco. Su vida comenzó a disiparse y sumido bajo una fuerte depresión y el estigma de aquella fatalidad que vivió de niño y de la cual nunca se recuperó, regresó a Nueva York y se desmoronó. Una vez más, la tristeza había ganado el juego.
Nunca más se supo de él, se lo daba por muerto y algunos lo casaron y lo imaginaron en Suiza. Otros por poco acertaban y lo confundían entre los vagabundos de la gran ciudad. Jackson, deambuló por todos lados y cansado de pensar entró en un asilo.
Alguien piensa en mí
Jim Abbott es un melómano que un día del año 1993, rastreando en una tienda de discos de segunda mano de la ciudad, encontró un disco de Al Stewart que llevaba tiempo buscando. Al llegar a su casa encontró en el interior una dedicatoria: “To Jackson, all the best, Al Stewart”. Volvió a la tienda y descubrió que el tal Jackson era Jackson C. Frank y que solía aparecer por la tienda y vender discos viejos. La primera vez que lo conoció le impactó, al verlo dejado y tumbándose por la acera. Lejos de aquella imagen de chico esbelto y pintón de los años 60. Fue Abbott quien lo ayudó a recuperar los derechos que su disco había generado desde 1965, logrando una pequeña pensión para los últimos años de la vida del músico.
¿Cómo se hicieron amigos?
Lo conocí accidentalmente en 1993. Yo estaba buscando una copia de su álbum y cuando le pregunté a un profesor de radio Si había escuchado acerca de él, y me dijo que habían ido juntos a la escuela y que hace poco había recibido una carta en la que le pedía ayuda. Él estaba muy ocupado entonces me preguntó si yo lo quería ayudar, cosa que hice, claro. Así lo conocí y comenzó el proceso de rehabilitación. Simplemente día a día nos fuimos haciendo amigos.
¿Cómo era como artista? ¿Cuáles eran las cosas que disfrutaba hacer?
Era muy creativo pese a que por muchos años no pudo hacer música. Una vez que se encontraba en una situación más normal, se enfocaba en su música y componía. Amaba escribir, era su pasión. Durante un tiempo fue editor de un diario.
¿Una anécdota que quieras recordar?
El último recital que vio fue a John Renbourn & Robin Williamson, en Nueva York de 1998. Para ese entonces, su salud se estaba deteriorando, pero disfrutó mucho del show. Sobretodo la charla con John tras bambalinas. Más tarde, volviendo a casa, recuerdo que me preguntó quién era y a quiénes habíamos ido a ver. Pensé que su mente le estaba haciendo una mala jugada…me explicó que la última vez que había visto a Renbourn, éste estaba flaquito y con pelo y ahora era gordo y pelado ¡Un simple error!
En sus últimos años, ¿qué tipo de música escuchaba? ¿Cómo fueron aquellos años?Disfrutaba mucho de la música. Sobretodo mucho pop pero su tema preferido durante la época en que lo conocí era “1952 Vincent Black Lightning” de Richard Thompson. También solía escuchar la versión de su tema ‘Blues run the game” por Simon & Garfunkel.
Si bien sufría de depresión, ¿tenía sus momentos de lucidez? ¿Fue capaz de sentirse bien como para hacer música? No era depresivo a nivel clínico. Sufría de esquizofrenia paranoica pero al estar medicado lo mantenía bajo control. Tenía buen sentido del humor y le encantaba reírse de chistes boludos.
¿Conocés alguna de las historias detrás de sus canciones?
Sí. “Marlene” es una para contar. Marlene Dupont era su noviecita durante su infancia en Búffalo. Estaban los dos en la misma clase de música cuando sucedió la tragedia. Lamentablemente ella perdió la vida. Jackson cargó con la culpa de haber sobrevivido, y la canción trata sobre eso: “A través del fuego, quema su vida apagándola, y me deja un poco más... soy un cantante lisiado... y se iguala el marcador”. La canción con las líneas más potentes que escuché en mi vida.
La gloria que no he conocido será tuya
La última paria de Jackson, fue un hecho casual y sucedió en un parque donde unos chicos, jugando y sin querer, le pegaron un tiro en el ojo. Ciego y con serios problemas psicológicos, tocó en bares durante los siguientes años. Finalmente murió de una neumonía el 3 de marzo de 1999 a sus 56 años de edad. Jackson C. Frank fue un hombre que, bajo cicatrices grabadas prematuramente en su rostro, cantó a más no poder. Pocas personas – y en particular amantes de la buena música- permanecerán inmunes a las melodías provocadas por este genial cantautor. Entre los artistas que versionaron sus canciones se encuentran: Nick Drake, Simon &Garfunkel, Bert Jansch, Sandy Denny, y Counting Crows.
Porque el mundo no quiere deshacerse de lo grandioso del mundo, a día de hoy sigue siendo novedad. Marzo se fue, no sin antes dejarnos un fragmento de una canción que nunca llegó a grabar:
Chorus: Like a rose trellis in the wind of winter
Shaking out the dry petals to the ground
It takes a man from his woman to tear
The world destroyers down
domingo, 20 de julio de 2014
Artículo que escribí sobre Nick Drake: Nick Drake, el dueño de la luna rosa
Se cumplieron 40 años del lanzamiento de “Pink Moon”, el último disco del poeta y músico inglés que no conoció el éxito en vida pero sobre quien se hicieron varios documentales y homenajes póstumos.
Escuchar a Nick Drake es como despertar de un sueño alucinante, queremos cerrar nuevamente los ojos y enhebrar aquellas imágenes que no volverán jamás. Sin embargo, si bien sabemos que no es posible que vuelvan los sueños, tenemos algo a nuestro favor: su música y el botón play.
Se cumplió el 40 aniversario de su tercer y último disco, “Pink Moon”. Grabado en vivo durante cuatro horas en dos sesiones de medianoche en Octubre de 1971 y producido al mando del legendario ingeniero de sonido John Wood (sonidista de los tres álbumes de Drake).
Editado el 25 de Febrero de 1972 por el sello Island, sus once temas de corrido duran apenas 28 minutos. Suficiente tiempo para transportarnos hacia un verdadero campo de poéticas melodías, gracias a la música y letra creada por su introspectivo artista. Sin duda uno de los mejores discos para disfrutar en vinilo. Sus letras y su voz de miráme y no me toques, refleja una sabiduría que ante nosotros se abre como una flor.
Fragmento de su hermana mayor, Gabrielle Drake, que aparece en el documental“A Skin Too Few: the days of Nick Drake”:
Más que la fama que ahora tiene, lo que creo que puede dar sentido a su vida es que muchos jóvenes hayan encontrado ayuda en su música. Y eso le habría gustado a él muchísimo. Una vez le dijo a mi madre: “Si al menos pudiera sentir que mi música ha hecho alguna vez algo para ayudar a una sola persona, habría valido la pena”.
Documental que salió en el año 2000 y recorre la breve vida de Nick Drake a través de los lugares que frecuentaba y lo inspiraban, fotos, comentarios de los seres que más lo conocían: su familia y amigos, y audios domésticos donde se nota claramente la influencia artística de su madre Molly.

Mi hermano, el poeta
Gabrielle, exitosa actriz británica que hizo suspirar a muchos en la década de los 70; hoy sigue aportando y colaborando, como buena hermana mayor, todo lo que esté a su alcance para continuar con el valioso legado que dejó de su hermano durante su breve carrera.
Si bien lo quería mucho, Nick solía ser reservado y de pocas palabras. Fue así como contestó, como pudo, mis preguntas acerca de su hermano:
Me gustaría referirme a Nick como poeta. Siendo estudiante de literatura inglesa, ¿cuáles eran sus escritores predilectos?
Creo que sus gustos aún se estaban formando y cubrían un área bastante amplia. Estoy casi segura que estaba estudiando Shelley, Keats y Blake.
La fotografía de la contratapa del disco Bryter Lyter, sacada por Keith Morris, captura, en mi opinión, su esencia. ¿Sabés qué libro está sosteniendo?
Lamentablemente no lo sé. Probablemente no haya sido significante – Tal vez fue una propuesta estética, típica en las sesiones de fotos.
Su legado sigue floreciendo. ¿Solés escuchar su música? ¿Tenés algún tema preferido?
Sí, me gusta – mi tema preferido depende del ánimo en el que me encuentre, y constantemente van cambiando!
Pareciera que algunas personas quedan atrapadas bajo la idea de un Nick depresivo tal vez por su estilo reflexivo e íntimo a la hora de componer música, yo creo que sus canciones emanan vibraciones positivas que encajan y fusionan a la perfección con la naturaleza. Tal vez su insomnio era demoledor y sin refugio, que simplemente la noche se le venía encima. Prefiero pensar en él como un ser maravilloso, cuya alma se eleva y expande música hacia todas partes encendiendo el universo
Me alegra mucho que pienses de él de esa manera! Y tenés razón en ver mensajes positivos en sus canciones, aún en las más negativas.Lo que uno puede decir sin lugar a dudas, es que Nick se expresa a sí mismo a través de su música con total integridad y sin ningún compromiso. Él no fue más que fiel a sí mismo.
El tiempo dijo
Y el tiempo amaga hace más de tres años el disco tributo que contará con la participación de artistas como Dave Grohl, Jack Johnson, Eddie Vedder y Norah Jones.
Este año, fuentes oficiales del sello discográfico perteneciente a Jack Johnson, Brushfire Records, confirmaron que ya llevan grabado varios covers de Nick Drake.
Aún no delatan el nombre que llevará este disco homenaje pronto a editarse. Y, debido a la ardua agenda de sus músicos cómplices, se fue posponiendo su posible lanzamiento, pero suena prometedor y seguramente valga la pena esperar.
Sos un raro, raro hallazgo
Como si su canción “Time has told me” fuese un presagio; mediante el hallazgo de una versión desconocida de la canción “Cello Song”, se logró una conmovedora muestra de fotografía en Londres.
El dichoso fue el músico Micheal Burdett, quien por la década de los ’70 era un simple cadete en el sello Island Records. Hasta que un día, mientras ordenaba el depósito, se le permitió conservar una de las tantas cintas que irían a parar al tacho de basura. La guardó como un tesoro y una década después, la compartió de la manera más sencilla, logrando un ensamble poético entre la música y la fotografía.
Burdett, hoy responsable de la exposición ”The Strange Face Project: Adventures with a Lost Nick Drake Recording”, un proyecto brillante cuyo propósito fue fotografiar diferentes personas escuchando la canción. En su mayoría extraños, algunos amigos y hasta celebridades que participaron, el artista seleccionó 167 imágenes que fueron desplegadas, junto con historias acerca de las personas fotografiadas, en la Idea Generation Gallery, al este de Londres. La muestra finalizó el 12 de febrero de este año y planea exhibirse en diferentes localidades de Inglaterra.
The Strange Face Project: Adventures with a lost Nick Drake recording.
Dichosos nosotros en presenciar tales acontecimientos, como cuando en algún momento del año, la luna rosa aparece; y su dueño, que bien sabe lo que es que se venga la noche, nos regala el sueño.
Autor: Julieta Desmarás (rock.com.ar)
miércoles, 27 de febrero de 2013
Flamencos de vernis
viernes, 3 de agosto de 2012
In Solo
jueves, 30 de junio de 2011
Subiré el volumen real de las cosas
Vendrás a mí
como un árbol serruchado
a mi puerta.
Yo no te quiero así,
tormentoso.
Vendrás a mí
¿cómo encender leña mojada?
¿Por qué venir a taparme?
mi madre supo abrigarme
y siempre desperté.
Nunca fui Ofélica,
no hallarán perlas en mi cuerpo;
tal vez restos de un tiranosaurio rex,
una despedida reprimida,
y dos o tres carozos de aceituna.
Vendrás a mí
y subiré el volumen real de las cosas.
jueves, 14 de abril de 2011
wave goodbye
domingo, 9 de enero de 2011
Dientes de conejo
Hay un poquito de todo en este gramajo.
Con un botón desprendido, citaste:
Hemos comido como boas.
Y mis dientes de conejo aparecieron a las diez.
El susto de ser nosotros mismos
desapareció como un cuco de la luz.
Sus garras nos hacen reír.
Hay un dique en las bolsas de tus ojos.
Algunas noches, acumula sueño
Y puedo soñar todo lo que quiero.
(a boca abierta).
Porque el susto de ser nosotros mismos
no nos reprende.
Y los fantasmas se enredan a medida que gira la sábana.
miércoles, 22 de diciembre de 2010
La escena es muy pituca

La escena es muy pituca.
Un felpudo de lana de oveja
nos garantiza la portada:
seremos las nuevas muecas.
Amigos increíbles
te regalarán un chaleco
a cambio de un buen show.
“Sos linda nena”
y arqueas una de tus cejas:
la ceja del año.
Y tu camisa de ese tipazo que fuiste
habrá pasado de moda y la regalarás
(a mí).
La escena es muy pituca
y en uno de tus besos titánicos
pienso en Belmondo:
pinta con un rosa chicle las uñas de mis pies.
Tu beso es blanco y negro
Jean-Paul saca el habano de su boca
es él quien sopla mis pies.
lunes, 29 de noviembre de 2010
Lumen

Ahora sí,
Néstum
en helicóptero.
Toda la noche
lumen
toda la noche
piano.
Que hagas cumbre
cerca del lóbulo.
Ahora sí, nenito,
hazte omnipresente
ve y roba los brazos a Vishnú.
No cuelgues no cuelgues no cuelgues
¡om!
Ahora sí,
lo que me prometiste.
Sin pataleo ¿me darás lo que me prometiste?
Inflemos la luna y el que la pinche primero
tendrá el beso panorámico.
Ahora sí, nenito:
mi nombre tres veces cerca del lóbulo
y el universo es tuyo.
Para toda la noche lumen
toda la noche piano.
viernes, 19 de noviembre de 2010
Preludio
Termino mi trenza,
silbo, una y otra vez.
Todo lo que quiero se asoma hoy
en un sueño o una canción estúpida
Filibusteros, corsarios y snobs
navegarán en súplica de botín.
Y tantos bancos en las plazas
¿para qué? Si no podemos
elegir con quién sentarnos.
martes, 19 de octubre de 2010
El baile (alguien oyó este amor)
Un pájaro desorbitado nos comienza
reitera la escena sobre un cable.
Aletea: son los besos largos
que agitan la noche.
Baila para los adentrados,
para los que se tapan la boca
y dejan escapar un poco
(de miel).
Apenas otro poco
(de mi y él).
Para todo lo demás
donde no llega el cable,
hay un mundo a boca abierta
y en espera
(de una cucharada de lo nuestro).
jueves, 23 de septiembre de 2010
La memoria

Pasará, pasará, pasará
mufa un tata.
Y volverá, volverá, volverá
como todos los días el tren.
Las nubes pasajeras,
la hoja inmadura y arrancada,
lo bello y lo feo,
un día; no cualquier otro,
se refriega en su cara.
Las cortinas abiertas,
un cielo ingenuo posa,
insiste sobre la ventana.
Sanará, sanará y pasará.
De vez en cuando, el día es perverso;
dura lo que duele una nube pasajera.
viernes, 17 de septiembre de 2010
África suya

A las seis y media comienza, para mí, la tarde.
Cazadora de palabras mosqueantes
revientan a la hora del té
y esas manchas no salen.
¡Salvaje, no vuelvas!
Mi silueta, al igual que estas tierras,
duerme al costado del vacío.
Alguna vez, sí, habrán congeniado.
Es una gran selva el amor,
erosiona grietas y estrías
y suaviza al león.
¡Salvaje, no vuelvas!
de mi pollera, al igual que esas cebras,
te acordarás a la hora del té.
(De mi pollera, al igual que esas cebras,
¿te acordarás a la hora del té?)
martes, 7 de septiembre de 2010
Al borde de todo

Sentada, al borde de todo,
sobre un colchón resignado
a los resortes ajenos,
asusta presencia.
Su soledad no tiene fin
apunta a su espalda
y celebra el cuarto.
Es tarde y la luz de la noche está apagada.
Ni despojada piensa en el descanso.
De qué sirve ya desvalijarse.
Su soledad no tiene fin,
aureolada como una santa,
la hostiga.
Es tarde y la luz de la noche está apagada.
No hay ruido de heladera que arrope.
No hay poesía que calme.
jueves, 2 de septiembre de 2010
Hombre alado
Hombre, ¿qué es lo que ves y tensa tu porte?
¿Será el tormento del don
que adivina tus pies en el suelo?
¿Qué harás, hombre? Anclando lunas con tu peso de niño.
Estás vivo y te inquieta el batir de tus alas.
Transparentes pero no invisibles
declaran y sentencian
desolación.
Hombre, fruncís tu boca.
Pero es inevitable,
con mate se hincha el cuerpo.
No hay silencio posible.
Es inevitable,
tu voz siempre será ruido de calle.
¿Qué harás, hombre? ¿Anclando lunas con tu peso de niño?
viernes, 13 de agosto de 2010
El bailarín
En sus ojos sólo se ven resonancias que exasperan.
Sus ojos, grandes depósitos de la incertidumbre,
apilan inmensas extensiones de ecos propios de una voz
resquebrajada
y al acecho de lo que va a venir,
de lo que fue,
del azul al albor,
del albor al azul,
de la danza inoportuna que lo ahonda y lo despierta y lo tumba
de la luz a la sombra,
de la sombra a la luz.
Para dejarlo bailando solo,
suspendido
en el mareo de una danza que añora porque ya no recuerda.
Acá terminó todo y comenzó todo y el azul aconseja .
Y su mano, su mano escuálida, aún late y percibe
cómo haces de rayos irrumpen y atenúan su soledad petrificada.
jueves, 15 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
Ácaros de Invierno

compartamos la hornalla
y tu boca se acomode en alguna grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.
Y nuestros cuerpos en el revuelco
del instante
se disuelven como copos.
Te invito a que miremos juntos el solsticio por internet
te abrigues en mi saco de lana hasta formarse pelotitas
y tu boca sea una grieta de la mía:
la helada viene hacia nosotros.
ya no tendremos más que revolcarnos
al instante
la pava desafina gemidos y quema café.
Te invito a que miremos juntos el solsticio:
Y nuestros cuerpos en el instante
revuelco
se disuelven como pocos.
ácaros de otros libros.
miércoles, 16 de junio de 2010
abandonado en Junín,
de cómo se quedo lamiendo
mi niñez.
(Sí, verdes, más oscuros en invierno)
De los años que pisé montañas
coleccionando flechas ancestrales.
Puedo hablarte aún con timidez
del primer chico que besé.
(Sí, un montón de lunares)
De música, libros. Cuando doy
besos en los ojos
porque quiero amar o
estoy aburrida.
(No quiero estar aburrida)
Del Falcon de juguete
que dejó vendada a mi madre
hasta los ojos
y de cómo nunca más comimos fideos verdes.
Puedo hablarte también
de cómo desearía que bajes
de esa gran cúpula
y me escuches.


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